Muévete hacia una dirección más saludable
El clima es más cálido, el aire más fresco, y te sientes con ánimos para salir a caminar. Aprovecha esa energía para ponerte en forma. Si pusiste al ejercicio en la lista de espera durante el invierno, ahora comienza lentamente y avanza con constancia para mantener la actividad a largo plazo.
Haz lo que te apasiona. (O al menos lo que te gusta). Encuentra una actividad que te guste, ya sea caminar, excursionar o algo un poco más intenso como el boxeo o la caminata. Es más probable que no dejes de hacer ejercicio si te gusta la actividad.
No dejes todo para el fin de semana. Tratar de hacer todo el ejercicio en fin de semana es como si comieras un pastel entero de una vez; eso no deja nada bueno. Para evitar lesiones, divide el ejercicio en sesiones de tres a cuatro días a la semana.
Realiza avances lentamente. Establece metas para seguir haciendo ejercicio y aumenta tu actividad un 10% cada semana (millas recorridas, tiempo o cantidad de peso levantado).
Consigue una pareja de ejercicio. Haz ejercicio con un amigo o amiga para ayudarte a comprometerte y ser responsable.
Se constante. Haz y mantén una rutina de ejercicios y trata de no variar demasiado. Si pierdes una sesión de rutina, recupérala el siguiente día. Pronto, el ejercicio será un hábito y seguirá dando resultados.
Escucha a tu cuerpo. Hay quienes dicen que si no hay dolor, no hay victoria; pero eso no es verdad. No te ejercites hasta que te duela, te falte la respiración, sientas mareos o nauseas. Descansa y visita a un médico si estos síntomas se presentan.
Aliméntate bien. Una dieta deficiente puede sabotear tu salud aun si haces ejercicio. Asegúrate de ingerir alimentos saludables y obtener los nutrientes adecuados en tu cuerpo para mantener un estilo de vida más activo.


